Bueno, después de tanto tiempo vuelvo a este inútil blog con una mano rota y escayolada. Sí, y con dolores, mareos, soledad.... Mucha soledad, pero, ¿acaso yo podría terminar con ella dando paso en mi vida a un hombre? No y no. ¿Qué hombre me amaría tanto como para pasar por mis rarezas y múltiples goteras? ¿Qué hombre estaría dispuesto a compartir amaneceres en la terraza, paseos silenciosos, noches de insomnio... ? ¡Uf...! No existe tal, pero yo lo sueño, lo espero, lo necesito. Sí, para recoorrer calles empedradas, suelos mojados, campanadas catedralicias, rezos conventuales, farolas callejeras... Y su brazo rodeando mi cuello. ¡Claro que sueño!
Ya está demasiado bien para escribir con un sólo dedo, mientras la mano escayolada me pica, me duele, me reclama.
Pero, ¿nadie me lee? Me siento naúfrago en medio de este inmenso mar que es Internet. Gritaré, gritaré fuerte: ¡SOCORROOO!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario